El espejo emocional que dejó de brillar
¡Qué ciegas estamos!
Debe ser esa famosa paja en el ojo del otro, que nos entretiene, y no es que no nos deje ver la viga en el nuestro, es que directamente manda un mensaje a nuestra mente, que ésta traduce en “no te preocupes porque ni siquiera existe”.
¿Qué hace que nos resulte tan fácil criticar y enojarnos por lo que hacen los demás, y no seamos capaces de darnos cuenta de que eso no es más que un reflejo de nuestro propio interior?
Y no me refiero a que seamos como quien tenemos enfrente. Me refiero a que esos espejos que nos levanta el resto sólo nos muestran nuestra dificultad para poner límites y priorizarnos.
Precisamente esa viga llamada ego que parece transparente para dejarnos ver el exterior, pero que resulta ser como una gran nube negra que no nos deja ver con claridad lo que llevamos dentro.
El día que tengamos el coraje de dejar de mirar tanto el afuera y comencemos a indagar un poquito dentro de nosotras, a lo mejor descubrimos que, igual que el resto, no estamos tan libres de basura emocional como pensábamos.
Rocío Cruz
