
El empoderamiento no siempre hace ruido.
¿Sabían que los árboles siempre mueren de pie?
Pero tengan cuidado porque, aunque su aspecto sea sucio y pocho, lo importante es el interior, lo de fuera sólo son capas que han ido creando como protección y no muestran la fortaleza real de su tronco.
A veces los encontramos con unas cortezas gruesas, frondosas y que parecen impenetrables, pero sin embargo por dentro están vacíos y sus raíces son débiles porque poco a poco se han ido pudriendo por dentro y nadie, ni siquiera ellos mismos, lo ha evitado porque esa engañosa imagen externa no les ha dejado ver la auténtica realidad de su putrefacción. Esto hace que cualquiera, con una simple patada, pueda tumbarlos.
Pero luego están los de verdad. Ésos que, aunque por fuera parezcan débiles y raídos, con esas capas de musgo seco y agrietado que las inclemencias de la vida han grabado como cicatrices, por dentro tienen un tallo fuerte y lleno de energía, y unas raíces gruesas y profundas que los amarran firmemente y les permiten nutrirse de todo lo bueno que la tierra les da. A éstos no se les derriba ni con grúa, porque lo único que consiguen con los golpes es quitar toda esa suciedad que los cubría, dejando ver su auténtica belleza y robustez.
Así que tengan cuidado a qué árbol dan sus patadas porque lo único que les puede pasar es que se rompan un pie en el intento, pero nunca conseguirán hacerlo caer. Si acaso tambalearse un poco, pero no caer.
NOTA: no estoy hablando de árboles.
