Porque la vida también te enseña a dejarla marchar.

Hoy me he sorprendido a mí misma con la respuesta que ha dado mi corazón a la pregunta “¿qué harías diferente ahora si fueras a morir dentro de un año?”

La respuesta ha sido NADA.

Pero lo más importante es que ha fluido así, sin pensar.

Lo que me ha llevado, esta vez sí a pensar: ¿qué ha cambiado tanto para que esta respuesta haya sido tan diferente a la de hace un tiempo?

Yo.

Eso es lo que ha cambiado.

He conseguido ser YO y sentirme bien con ello.

Por eso no cambiaría nada. Porque lo externo no depende de mí, y lo único que necesitaba ser distinto para sentirlo así ya está: me he reconciliado conmigo y he logrado darme la libertad de ser auténticamente quien SOY. Todo lo demás sólo estará o no en mitad del camino que yo decido crear, pero no lo condicionará de otra manera.